Aunque nos parezcan de lo más natural, los decimales no se conocían hasta hace sólo cuatro siglos. Hasta entonces, para expresar cantidades inferiores a la unidad se utilizaban únicamente las fracciones, lo que era muy laborioso. El inventor fue Simón Stevin, un belga-holandés que además de matemático, científico e ingeniero trabajó de contable y de funcionario de Hacienda. Realizando estos trabajos tenía que utilizar fracciones con mucha frecuencia, hasta que se dio cuenta que todas podían expresarse con denominadores de 10, 100, 1000 etc., es decir, décimas, centésimas, milésimas… De todas formas, su forma de escribirlos aún era un tanto complicada. Así para 456,765 escribía 456 (0) 7(1) 6 (2) 5(3).
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